Desecadores

Estación de enfriado y almacenamiento en seco para llevar filtros y crisoles a peso constante.

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Desecadores

Un residuo que sale del horno a 105 °C no puede enfriarse al aire. Pasan tres cosas a la vez: sales, arcillas y la propia fibra de vidrio reabsorben humedad en segundos a 50–70 % de humedad relativa; la superficie del crisol queda bajo el punto de rocío y condensa agua que se pesa como sólido; y la convección del objeto caliente empuja el platillo hacia una lectura baja.

Los dos primeros mecanismos suben el peso y el tercero lo baja, así que el resultado no solo queda inexacto: queda irreproducible. El peso constante se define como una diferencia menor a 0.5 mg entre dos pesadas consecutivas, es decir cinco divisiones de una balanza de 0.1 mg. En un efluente tratado con 2.5 mg de residuo, esos 0.5 mg son el 20 % del resultado.

Por eso se arma una cadena y no se compra una pieza suelta: gabinete para almacenar en lote los filtros y crisoles ya preparados, desecador de vacío con manómetro para secado activo con atmósfera verificable, desecador de vidrio como estación de enfriado junto a la mufla, y desecador de policarbonato donde hay tránsito y riesgo de golpe.

Aplicaciones

  • Enfriado de filtros y crisoles entre el horno de 103–105 °C y la balanza analítica
  • Enfriado de crisoles después de calcinación a 550 °C
  • Almacenamiento en lote de filtros pre-lavados y pre-pesados
  • Ciclos de secar, enfriar y pesar hasta peso constante
  • Secado activo bajo vacío con atmósfera verificable por manómetro
  • Resguardo de cápsulas y material higroscópico entre turnos

Qué cuidar

Tres fallas que se repiten. El gel de sílice blanco genérico no sirve: SM 2540 D pide desecante con indicador de color de humedad (azul a rosa, naranja a incoloro) o indicador instrumental, porque un desecante saturado es peor que no tener desecador, da falsa confianza y el residuo reabsorbe agua dentro de la cámara. El policarbonato no tolera solventes orgánicos ni sus vapores: acetona, cloroformo, aromáticos y bases fuertes le provocan agrietamiento por esfuerzo, y esa es la causa número uno de desecadores rotos; tampoco se autoclava y solo trabaja a temperatura ambiente, así que no es la estación para recibir piezas recién salidas de la mufla. El gabinete acrílico resiste solventes todavía peor que el policarbonato y llega con la charola vacía: el desecante se compra aparte.

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